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HEME AQUÍ

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HEME AQUÍ Heme aquí que recuerdo hoy cuando tenías la mirada fresca, la ilusión germinando en las manos, el verbo a flor de piel. Heme aquí que recuerdo hoy cuando te llovían las sonrisas, cuando era virgen el beso, cuando era suspiro el amor. Heme aquí que recuerdo hoy cuando aún no te llamabas pecado ni era volcán tu caricia ni fértil tierra tu vientre Heme aquí que recuerdo hoy Cuando aún no éramos un nosotros Cuando aún no nos llamábamos olvido. Heme aquí que recuerdo hoy.

SOY MÚSICA

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SOY MÚSICA Tengo un tambor que me repica en el pecho un pito atravesao una flauta de millo que se anuda en mi garganta como una corbata vieja un clarinete de monte un bombardino de sol Soy música… blanca, india, africana… El fandango me enciende la sangre como a un potro de ciénaga La cumbia me seduce con sus cantos de palmera con su danza de río, arena y mar y cuando me miras, negra, soy un dios alegre poseído de mapalé. Trompetas y acordeones mecieron mi tierna infancia arrullos de tambor la brisa tenía alas la música, magia hechizos de cintura de polleras coloradas y espermas de vela atizando la gloria María Varilla en el centro del ruedo era más que un sol para este universo Los cantos a una vieja Sara Bajaban de más arriba entre fuelles peregrinos y se enredaban en los mataratones y entre los cabellos de las jovencitas llenas de primavera, como las de Alejo. Soy música… bullerengue negro en arena b...

NO ME SUJETES

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NO ME SUJETES No me sujetes, quiero caer, no te llames esperanza, nada tienes y nada tengo más que esta conciencia de no tener nada más que los vacíos que siempre quedan más que esta pálida brisa cargada de pasado. No me sujetes… quiero caer, te llamas como yo también olvido, pupila resignada, poema que no se hará mariposa, mariposa que se hará sombra.

Septiembre once

SEPTIEMBRE ONCE -- Juro que pagarán muy caro lo que han hecho…  No habrá lugar alguno donde puedan esconderse, ni siquiera debajo de la tierra, pues allí llegaré y los cazaré como bestias inmundas…  Atreverse! … por todos los cielos! a profanar mi casa, a destruir vilmente tan costoso tesoro-- vociferaba airado por toda la casa  a su esposa y su hija, mientras por la televisión mostraban una y otra vez las imágenes de los aviones estrellándose contra las torres--  -- Me tildan de agresivo y hasta de opresor, quién no ante semejante provocación.  Esta misma noche sentirán el peso de la venganza, no tendré piedad alguna, desearán no haber nacido—sentenció.  Y en efecto, esa misma noche esparció el veneno en los rincones de la casa, cumpliendo su palabra.  Por la mañana,  muy temprano, varios roedores yacían agónicos.  El raticidio estaba consumado.  Había vengado el daño hecho a sus nuevos zapat...

AMOR CAPITALISTA

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AMOR CAPITALISTA No tengo corazón...  tengo dinero, Ah! poca falta que hace tenerlo Amo tus ojos adolarados, verdes como el mar que compro, mi pequeña princesa de euro. Amo los números de tu chequera y eso que cuentas en cada cuenta. Motiva mi inversión con un abrazo, dame una tierna caricia crediticia, no te ahorres las ganas de financiar este amor, no dejes mi saldo  en rojo. Deposita en mis arcas tus sueños, te prometo un cariño rentable… …. un buen sexo al interés. Más que mi amor, mi cristiana, eres mi presupuesto perfecto.

SOY RÍO

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 SOY  RÍO Este río que soy y del que vengo está hecho de mí y yo estoy hecho de él como tú también aunque lo niegues, Le heredé sus tardes que colgaban de los mangos en la rivera y su cielo lleno de calabazas y de pájaros. Este río que besa mis pies y huye a veces valiente a veces cobarde a las faldas de una playa pero que ofrenda de paso su corazón a la ciénaga incólume que lo ama en libertad a la ciénaga que lo profana Este río que baña mis recuerdos y que me señala con descaro el norte adicto al Caribe, como yo, no es un río... es mi Dios.

La infancia de Raul

La infancia de Raúl. Necesitó cuatro clases para entender que la antipatía que le había despertado el profesor de ética laboral se debía a lo mucho que se parecía a él.  Como él, venía de abajo, arañándole oportunidades a la vida, volviendo esperanzas lo incierto, colonizando miedos y complejos.  Como él, tuvo una infancia feliz en la fortuna del campo, en ese manto verde oloroso a guayabas y mangos, en esa sinfonía inigualable de avesuelas y grillos.  Había, como él, robado naranjas y mangos en fincas ajenas, y, aunque no se lo dijo, tal vez también habría cogido burra como él; habría bailado trompo, jugado bolita de uña, al Jimmy, a la lleva, habría volado barrilete, tomado espuma en el corral y habría comido cabeza e gato con suero.  Intuía, sin duda alguna, que veía la vida también como él, que había parrandeado como él y que su Dios era el mismo de él: noble y bueno. La clase transcurría con pasmosa normalidad. El profesor había llegado muy temprano, atr...